Imagina que eres una autoridad municipal en cierto momento quieres saber si los bancos de los parques de tu ciudad están siendo usados para socializar o para dormir. El mobiliario urbano inteligente puede ser una respuesta a esta clase dudas.

Claro que podrías ir varias veces al día, o enviar a alguien a revisar. Pero una manera más eficiente sería instalar sensores y ver cuáles están siendo activados por largos períodos de tiempo a horas extrañas (por ejemplo, toda la madrugada), convirtiéndose así en una ciudad inteligente.

Alternativamente, si los sensores registran poca actividad en cualquier momento del día esto podría indicar que el mobiliario puede estar roto y necesitar de reparación.

Mobiliario urbano inteligente

¿Es el mobiliario inteligente el futuro de las ciudades?

Hasta la fecha, el impacto del Internet de las Cosas (IOT por sus siglas en inglés) en los lugares de descanso, como el mobiliario de las ciudades o los parques públicos, ha sido muy pequeño. Ahora, eso está cambiando.

Desde finales de 2017 algunas ciudades australianas han estado experimentado con mobiliario urbano inteligente. El gobierno federal ha concedido becas a estudiantes de la Universidad de Nueva Gales del Sur para instalar sensores inteligentes en el mobiliario urbano.

En el marco del programa, los sensores se instalarán en mesas de picnic, contenedores, barbacoas, asientos, papeleras e iluminación. Estos sensores medirán fenómenos como el sonido y el flujo de agua y proporcionarán mensajes en directo al Consejo de la ciudad.

Esto les permitirá saber, por ejemplo, si una papelera está llena o si una luz en la calle requiere reparación.

Estadísticas de uso al instante

Uno de los campos más interesantes son las aplicaciones a asientos y bancos públicos. Podríamos saber con qué frecuencia están siendo usados, por quienes (los patrones de movimiento pueden identificar grupos de edad) y durante cuánto tiempo.

Además, los sensores relacionados con el clima pueden proporcionar datos sobre la temperatura, el clima, el viento y la lluvia que pueden brindar datos adicionales para explicar el uso o no uso del mobiliario.

Un ejemplo de mobiliario inteligente son los contenedores de basura. Un producto que ya está en el mercado contiene sensores que indican a los ayuntamientos qué tan lleno está el contenedor y si es necesario vaciarlo.

Las papeleras también podrían proporcionar información sobre el número de personas que pasan por delante de ellas, las temperaturas o si la papelera está dañada.

Asistentes útiles en la toma de decisiones municipales

Toda esta información, una vez interpretada, podría arrojar luz sobre cómo se están utilizando los bienes de la ciudad y por qué. Cualquier asiento o banco que apenas se utilice, por ejemplo, podría o bien estar roto, o ubicada en un lugar donde sea incómodo usarlo (por ejemplo, demasiado expuesto a los elementos).

Cualquier falta de uso por parte de niños o ancianos podría indicar que los muebles no están en un lugar apto para niños o que no son accesibles. Una vez más, se podría considerar la posibilidad de reubicación. Como se mencionó anteriormente, un banco ocupado a horas extrañas podría indicar que hay personas, o mascotas, durmiendo en la calle.

Según sus impulsores todo esto puede ser utilizado para mejorar la experiencia del usuario de los espacios abiertos públicos. Así también permite contribuir con la eficiencia con la que se gestionan estos espacios.

El aumento de la eficiencia de las ciudades es la meta

La experiencia de los ciudadanos puede mejorar, por ejemplo, añadiendo conexiones Wi-Fi en los lugares donde las personas pasan más tiempo. Desde el punto de vista de la eficiencia, podría programarse la recogida de los contenedores y papeleras solo cuando estén llenos.

Hay mucho potencial para una revolución en la forma en que usamos el espacio público y las tecnologías inteligentes. La tecnología está tratando de ponerse al día en ciudades cuyo aspecto y experiencia apenas ha cambiado en décadas.

Los pioneros australianos también piensan complementar la información de los sensores con fuentes tradicionales. Además de la observación visual, esto incluye el uso de los canales de los medios sociales para comprometerse con la comunidad, sobre cómo se pueden mejorar los parques y las instalaciones.

Esto proporcionará un enfoque de abajo hacia arriba, bajo el cual las comunidades se convierten en co-diseñadores de los espacios públicos.

El amanecer las ciudades inteligentes

Esta investigación es relevante porque llega en el momento justo. Muchas ciudades han comenzado a utilizar la tecnología para mejorar la gestión de las instalaciones públicas. De esta forma pueden conectar mejor a los residentes con las instalaciones y eventos locales.

En Tel Aviv (Israel), por ejemplo, los residentes reciben una tarjeta digital que les informa en directo sobre las tarifas y descuentos disponibles en las instalaciones deportivas y recreativas. También les informa sobre lo que está ocurriendo en la ciudad, y pueden personalizarlas según los gustos musicales o culturales.

Los inevitables inconvenientes

Aunque los beneficios son numerosos, un mayor uso de la tecnología en parques y en los espacios públicos plantea interrogantes.

Al ser lugares donde la gente va a relajarse, la colocación de dispositivos tecnológicos en parques y plazas puede ser vista como invasiva. Algunos también pueden sentirse incómodos de que los gobiernos, incluso los gobiernos locales, obtengan datos sobre ellos.

Otras preguntas adicionales se refieren a la privacidad, la propiedad de los datos y cómo podemos proteger a la tecnología del vandalismo.

¿No es esta tecnología demasiado intrusiva?

En cuanto a las preocupaciones sobre la vigilancia, el mundo ha cambiado y el espacio público ha cambiado con él. Si caminas a través de cualquiera de las principales ciudades del mundo, ten la seguridad de que muchos ojos están puestos sobre ti.

Varios sistemas de tarjetas inteligentes proporcionan un registro detallado de los movimientos de todos los ciudadanos en el transporte público. Los escáneres automáticos de matrículas en los peajes y en los coches de policía, están grabando hacia donde sea que vayamos.

Poco invasivo

Incluso en los parques, dispositivos como los teléfonos móviles rastrean nuestra ubicación. En comparación, los sensores del mobiliario urbano serán poco invasivos y no identificarán a personas individuales.

Es difícil predecir cuánto habrá que modificar las ciudades a medida que nuestras ciudades se vuelvan más densas. El reto es asegurar que todos los elementos del ámbito público estén al servicio de las necesidades de los residentes de manera eficiente y adecuada.

Se busca que las políticas y prácticas de planificación y diseño que darán formas a las ciudades del siglo XXI las hagan no solo más inteligentes sino más sociables. Para más información, puedes leer este artículo sobre las ciudades inteligentes.