El almacenamiento de energía térmica o almacenamiento térmico de electricidad, es un procedimiento de acumulación de energía que utiliza el calor a través de altas o bajas temperaturas en diferentes tipos de sustancias, con el objetivo de cambiar o combinar las diversas fases de la misma. Este tipo de energía crea una oportunidad para fortalecer la viabilidad de la electricidad, pues constituye uno de los principales retos que hoy en día tiene la rama de este sector energético. Además de esta forma de almacenar energía, también existe el almacenamiento mecánico, electromagnético y electroquímico.

Es importante saber que existen dos mecanismos térmicos que se usan para el almacenamiento térmico de electricidad como lo son el calor latente e intenso para producir el cambio de estado de una sustancia y el calor sensible que produce un cambio en la temperatura.

Es importante saber que el cambio de estado líquido a gaseoso es el que presenta una mayor densidad energética. Sin embargo, posee un importante cambio volumétrico, por ende, el cambio que generalmente se utiliza más es el de fase sólido a líquido.

Ondeando un poco en la historia científica, encontramos que los sistemas térmicos que utilizan estos mecanismos se conocen como almacenamiento de energía térmica de calor latente (LHTES) y almacenamiento de energía térmica de calor sensible (SHTES).

Almacenamiento térmico electricidad

Verdades del almacenamiento térmico de electricidad

Ahora bien, una vez diferenciado el significado de este tipo de energía, debemos tomar en cuenta aspectos que son de suma importancia para emprender vuelo en materia de ahorro energético y empresarial. Ya que el almacenamiento térmico de electricidad ha sido una de las estrategias que aún se plantean como medidas de ahorro para la humanidad.

Desafíos del almacenamiento

Entre los principales problemas que existen para generar electricidad se encuentran los tipos de energías solares o eólicas, debido a que estas dependen exclusivamente de los factores climatológicos, ya que no puede haber almacenamiento térmico de electricidad cuando no hay sol o no existe la presencia de viento, lo que nos hace disponer de otros medios de electricidad para poder solventar la necesidad y demanda.

De igual manera debemos recordar que cuando le damos uso a la energía eléctrica, esta se consume en su totalidad, sin dar ningún tipo de oportunidad para almacenamiento, es así como día a día perdemos una gran cantidad de electricidad.

De esta actividad generada surgen dos hipótesis importantes de investigar, la primera de ellas, consiste en pronosticar con precisión la energía eléctrica que será generada dentro de una determinada instalación mientras que el segundo, generar energía cuando hay demanda.

Ambas situaciones pudieran solucionarse si la energía se generara cuando las condiciones sean favorables y se pudiera consumir solo cuando se requiriera, pero para esto se requiere organizar un corazón de energía que produzca estándares de producción y demanda.

Debemos saber que, por tradición, se han buscado otras formas de almacenamiento térmico de electricidad. Sin embargo, para poder transformar la electricidad en el preciso momento en el que se requiera, se debe tener una previa investigación con ensayo y error que sea la punta de lanza para los innovadores en esta gama profesional.

Ejemplo de ellos son las centrales hidroeléctricas que hoy en día recurren al recurso del almacenamiento de agua embalsada, para luego mediante un proceso, esta sea desembalsarla y colocarla en turbinas especiales, justo en el instante en el que se requiera. Luego, la misma agua se bombea de nuevo hacia la cúspide del embalse en los momentos que sean de menor consumo eléctrico, con el objetivo de reutilizarla.

Energía para la sostenibilidad

Desde el punto de vista del ahorro económico, este proceso es factible y práctico, ya que el agua se bombea justamente en los períodos de exceso de energía eléctrica, haciendo que el costo de la misma sea bastante accesible.

Los medios de transporte terrestre como lo son los vehículos eléctricos o autobuses, también tienen presencia de una importante energía que se genera a través de ellos, debido a las fallas en sus sistemas de almacenamiento ligero, lo que no permiten la expansión de estos en el mercado internacional.

El almacenamiento es indispensable

Sin embargo, ante la situación de los altos costos de gasolina que requiere un auto y los altos costos que esta energía generada por dichos medios de traslado le genera al medio ambiente por la gran cantidad de monóxido de carbono que producen, es una opción eficaz en materia ecológica y productiva.

Por ende, el almacenamiento de la energía térmica, es indispensable para la viabilidad de la energía solar térmica y para mejorar el aprovechamiento del calor residual de infinidad de industrias, especialmente las derivadas del petróleo y de componentes afines.

Ventajas de la energía térmica almacenable

Del mismo modo como el gasóleo o el gas natural se almacenan para luego ser utilizados en el momento en que se necesiten, la energía solar térmica a través de un proceso interesante de trabajo también puede acumularse durante el día, para utilizarla en los momentos donde abunde la demanda.

Oportunidades en proceso comunes

Asimismo, el calor residual derivado de los diversos procesos industriales que se realizan en forma de vapor o agua caliente, también pueden almacenarse para ser reutilizados en puntos estratégicos en instalaciones donde se necesite energía térmica, cubriendo las necesidades eléctricas que se necesiten. De esta manera, es como se reduce el consumo de combustibles enfocados para la producción de calor. En este sentido, si quieres conocer más sobre el uso térmico, en este sitio lo podrás hacer.

Modelos de almacenamiento de la energía térmica

Con el auge de las tecnologías del siglo XXI, existen varios métodos para generar energía térmica, a pesar de que esta se logra conjugar bajo un proceso complejo, el modernismo y la innovación hacen posible la conformación de estos proyectos generacionales de ahorro energético.

Almacenamiento por la vía de sales fundidas

Debido a su fácil disponibilidad y su capacidad de retención del calor, la sal, es un elemento sumamente indispensable para acumular energía a altas temperaturas. Entre las más utilizadas se encuentran las mezclas de nitratos de sodio, potasio y calcio, las cuales suelen fundirse a más de 240 grados centígrados.

Almacenamiento subterráneo de energía térmica (ASET)

El almacenamiento subterráneo está ideado por la alta capacidad calorífica y el buen aislamiento térmico de los materiales que componen el subsuelo, además de ello, existen diversos tipos en función del lugar empleado. El almacenamiento subterráneo de Energía Térmica en Acuíferos (ASET-A), acumula el calor de zonas acuíferas que subyacen en las capas del subsuelo. Dicha energía puede almacenarse a menos de 100º C. En cuanto al almacenamiento Subterráneo de Energía Térmica en Sondeos (ASET-B), esta se almacena empleando un intercambiador de calor terrestre que radica en una serie de tubos de polietileno en forma de U instalados en el interior de los sondeos o perforaciones.

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