España es uno de los países europeos que mayor capacidad de almacenamiento de energía tiene. El almacenamiento electromagnético de electricidad no es uno de los métodos más comunes en este país, pero aun así tenemos la capacidad de guardar más de 8 millones de kW.

Si te preguntas por qué en España no es tan popular el almacenamiento electromagnético de electricidad, la primera razón está asociada al coste de esta tecnología. No obstante, muchas de las fuentes de energía fotovoltaica emplean el almacenamiento electromagnético de electricidad en la forma de ultra condensadores para depositar la energía que no consumen o que quieren tener de reserva.

Para que no te quedes con la duda, la mayor capacidad de almacenaje de energía en España está asociada a las tecnologías electroquímicas, seguido del almacenamiento electromecánico, el térmico y el almacenamiento de hidrógeno.

Nuestra misión hoy es darte la mejor explicación sobre los tipos de almacenamiento electromagnético, así como informarte sobre otras alternativas populares.

Debes saber, y sé que lo entiendes, que el almacenamiento de energía es fundamental en el desarrollo de un país. De nada serviría poder aprovechar múltiples fuentes de energía renovable si no podemos almacenarla para su posterior uso.

Si generáramos energía sin guardar, llegaría un momento en que la oferta superaría la demanda y dejaría de ser rentable para los productores.

Almacenamiento electromagnético electricidad

Almacenamiento en ultracondensadores

Son conocidos como supercondensadores y, en esencia, son capacitores electroquímicos de doble capa. Estos componentes electrónicos nos permiten almacenar energía por pequeños periodos de tiempo.

Su funcionamiento está basado en la acumulación de la carga eléctrica entre las dos láminas que tiene el condensador, todo esto gracias a que existe un medio aislante. La capacidad de este mecanismo para almacenar energía depende, en gran medida, de la tensión.

La gran diferencia que existe entre un supercondensador y un condensador tradicional es la capacidad que tiene para almacenar la energía. Mientras que en el tradicional podemos guardar energía en el orden del miliFaraday, en el supercondensador podemos almacenar miles de Faraday.

Una de las características que más destaca de un supercondensador es la densidad de la potencia, que se encuentra en el rango de los 20-200 W/kg.

Fíjate que cuando hablábamos de cortos periodos de tiempo nos referíamos a que la energía almacenada solo está allí por algunas horas. Un supercondensador puede ser recargado entre 1000 y 3000 veces y tiene buen rendimiento como mecanismo de almacenaje (va de 75% a 99%).

Aplicaciones comunes

Como ya mencionábamos antes, este tipo de almacenamiento es muy común en sistema de energía fotovoltaica.

En ese sentido, los condensadores se disponen en paralelo, esto ayuda a estabilizar la tensión de salida, lo que resulta en la disminución de los picos de tensión. Si lo comparamos con las baterías solares, los supercondensadores tienen una vida útil más larga, además de ser mucho más eficientes.

Que la temperatura en la que operen sea baja, también es atractivo para los que eligen este método.

Una gran desventaja que tiene este tipo de almacenaje es la densidad energética. Para que se entienda mejor, la densidad energética no es más que la medida de energía almacenada por espacio ocupado. Siendo así, este tipo de condensadores ocupa mucho espacio para la cantidad de energía que almacena, todo esto comparado con otros tipos de almacenamiento.

Este tipo de almacenamiento también es útil en el almacenamiento de energía eólica, pues en esta se necesitan unas baterías que alimentan a un motor que mueve, a su vez, a las palas que permiten que cada aspa se mueva en el ángulo correcto.

Almacenamiento electromagnético electricidad

Almacenamiento en imanes conductores

Estos imanes son una forma novedosa para almacenar electricidad, pero su gran desventaja es el precio. Aun así, se están haciendo esfuerzos por masificar su uso, lo que rebajaría el coste.

En este tipo de dispositivo se guarda la energía que procede de un campo magnético generado por una corriente continua. Funciona como un inductor convencional diferenciándose en la capacidad de eliminar la resistencia conductiva. Al eliminar esa resistencia, no se genera calor y, por ende, no se perciben perdidas de energía. Podemos decir que es tan eficiente como un supercondensador.

El elemento principal de estos dispositivos para el almacenamiento es la bobina, la cual se mantiene a temperaturas criogénicas.

Entre sus características más importantes tenemos la capacidad de almacenar entre 10000 y 13000 MWh y una capacidad de carga y descarga variable que oscila entre milisegundos y horas.

Tipos y características

  • Superconductores de baja temperatura crítica: emplean helio a temperaturas de 4 K. Kelvin es el sistema de medida de temperatura absoluto por lo que estar a 4 K significa que está muy cerca del 0 absoluto, que es aproximadamente -273 °C.
  • Superconductores de alta temperatura critica: estos no están a tan bajas temperaturas, lo que supone una disminución considerable de costes para su funcionamiento.
  • Superconductores de alta temperatura sin bobinado: eliminan los problemas que se puedan generar por el uso de bobinas.

Este tipo de almacenamiento es usado para la recuperación de la energía que sobra de las centrales eléctricas y para recuperar la energía que proviene de la frenada de transporte pesado y automóviles.

Otros tipos de almacenamientos

El almacenamiento electromagnético, como lo hemos visto, no suele ser muy popular, en algunos casos por el precio y en otros por razones de aprovechamiento del espacio. Es por eso por lo que te presentamos otros tipos de almacenamiento.

Volante de inercia

Es un tipo de almacenamiento mecánico que consiste en un disco que da vueltas y al que se le intenta frenar. No es tan eficiente, pues al intentar frenarlo se produce fricción, que genera calor y esa energía se pierde.

Almacenamiento térmico

Es un tipo de almacenamiento de calor muy común en la industria y consiste en usar fuentes de energía, frías o calientes, para calentar o enfriar otros fluidos. Por lo general, el transporte de energía se da por conducción y no suele ser tan eficiente.

En este artículo puedes saber más sobre el almacenamiento de energía eléctrica. También puedes leer este otro artículo sobre el sistema de almacenamiento de energía más grande de Europa.